Eran las 3 de la tarde del sábado 19 de octubre del 2008, estaba en mi casa preparandome para salir, mi cita era a las 8 p.m. pero yo no quería retrasarme, no quería perdermelo, era mi oportunidad de vivir algo nuevo, ya había decidido hacer a un lado cualquier otra actividad esa noche. Era un hecho que ese sábado, mi novia y yo descubriríamos algo nuevo, algo que cambiaría la manera en que nos divertimos. Al dar las 5 p.m. salimos de mi casa con rumbo al sur de la Ciudad de México, ella vestía de negro y zapatillas verdes que hacían perfecto juego con su bolso, lucia preciosa, yo nervioso y emocionado por lo que estaba a punto de ocurrir, no lograba imaginar cómo sería. Llegamos al recinto, y nos dirigimos a la taquilla para comprar los boletos, el evento era un concierto de la Orquesta Sinfónica de Minería, dado que habíamos llegado antes, nos dispusimos a dar una caminata para pasar el tiempo, llegada la hora, entramos a la Sala Nezahualcóyotl, el lugar era hermoso, tomamos asiento y a la hora marcada, sonaron las primeras notas de Versos Perversos de Rodion Shchedrin, mi emoción fue tal que me conmoví casi al punto de llegar al llanto, la obra era perfecta, la armonía que transmitía la pieza, el perfecto sonido de los violines, la acústica del lugar, simplemente es algo indescriptible, me quede sin palabras. Terminada la maravillosa ejecución de la primer obra, entra al escenario Valentina Lisitsa acompañada del director de la orquesta Carlos Spierer, todos aplauden efusivamente, los miembros de la orquesta toman su lugar y comienzan con Allegro non troppo e molto maestoso de P.I. Tchaikovsky de su Concierto No. 1 para piano y orquesta, la velada fue perfecta, no me puedo quejar, pero sin lugar a dudas, lo que más me impresiono del concierto, fue Scheherazade de N. Rimsky-Korsakov, fue algo hermoso, nunca pensé que presenciaría algo de tal exquisitez, el violín de Fernando Mino, es el sonido mas hermoso y perfecto que jamas halla escuchado, ejecutando a la perfección El mar y el barco de Simbad o Fiesta en Bagdad. El naufragio. Bien me lo advirtió mi profesor Antonio Marquet; “Es muy difícil reseñar y describir cuando se trata de música, porque no hay palabras de las que uno pueda partir”. Lo que puedo transmitir a través de mis palabras, creo que dista mucho de las sensaciones que experimente aquella noche.
Como lo supuse, ese sábado fue muy especial para mi, me ha dejado un muy buen recuerdo y con muchas ganas de repetir. No me he cansado de recomendar que asistan a un concierto a toda persona que conozco, y ahora quiero hacer lo mismo para todo aquel que lea este blog, les aseguro, que no se arrepentirán.
Un Comentario
si yo tambien he asistido a este tipo de conciertos en “la sala neza” y son muy buenos la acustica del lugar es imprecionante me encanta